Del santo evangelio según san Juan 3, 13-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: “Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna.
Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él”.
Palabra de Dios.

Oración

¡Gracias Señor! por tu infinita bondad, pues nos haz permitido de nuevo, este día, dirigir la mirada hacia la Cruz de tu Hijo, y desear abrazarnos a ella y contemplar tu signo de amor infinito para cada uno de nosotros.
Ella viene a recordarnos que del árbol de la Cruz surge la salvación para todos los hombres.
Señor, permítenos mirar con los ojos del corazón la luz que emana de la Cruz como fuente de gracia y salvación, donde tu Hijo se abajó para redimirnos.
Padre Bueno, te pedimos que sepamos entender y acoger el camino de amor y humildad de tu amado Hijo, para vivir en la libertad y alegría de su infinita misericordia y salvación.

Señor, enséñanos a escuchar a nuestros hermanos, los necesitados, y no ser indiferentes a su dolor.

¡Señor, enséñanos a amar como tú amas! Amén

Amén.

por Mary Méndez

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *