Del santo evangelio según san Juan (7,1-2.10.25-30)
“José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer”

En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra de Dios.

Oración

Señor, te pedimos esa valentía que San José tuvo al enfrentar su misión. Danos la claridad y paz para distinguir lo que viene de Tí.
Permítenos ser protectores de tu creación así como José cuidó de María y Jesús, a pesar del miedo y la incertidumbre, que lo que piense el otro no sea un impedimento; esta creación donde podamos reconocernos como co-creadores, una creación donde no se queda nadie fuera, la naturaleza, las personas incluyendo los rezagados, los animales y nosotros mismos.

Amén.

por Ivan Irigoyen

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