REFLEXION LECTURAS DEL DOMINGO 15 DE NOVIEMBRE 2020
XXXIII Domingo del tiempo ordinario
Año litúrgico 2019 - 2020 - (Ciclo A)

Primera lectura
Lectura del libro de los Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31
Salmo
Sal 127, 1-2. 3. 4-5 R/. Dichoso el que teme al Señor.
Segunda lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 14-30

Reflexión.

Nos situamos al final del ciclo litúrgico, casi por iniciar el nuevo cíclico. En continuidad con las lecturas del domingo anterior, este tiempo tiene siempre matices escatológicos y como tema central la Parusía o segunda venida de Cristo.
Las lecturas de este domingo y en especial el Evangelio remarcan este sentido escatológico. Nos sitúa en un contexto de conversión y nos mete en una dinámica de introspección o interiorización para allí encontrar nuestras motivaciones internas.
¿Qué me mueven estas lecturas?, ¿a qué me invitan?… Especialmente el Evangelio nos lanza a una real confrontación de nuestro actuar y nos pone en una perspectiva existencial: ¿que estoy haciendo con la vida que Dios me dio? ¿Cómo estoy trabajando los dones que Dios me dio? O al menos en la perspectiva de aceptar que Dios me dio dones y talentos para afrontar la vida y servir a mis semejantes y cómo los estoy aprovechando o desaprovechando también.
En el Evangelio de este domingo, Jesús mismo nos sitúa en este dinamismo y nos pone ante un “espejo”. Si antes la pregunta de Jesús era: “¿Quién dice la gente que soy yo?”, ahora nos la plantea directo: ¿Quién dices que eres tú? ¿el siervo bueno y fiel que supo aprovechar sus dones y los hizo crecer? O ¿Eres un siervo negligente y holgazán?… Fuertes palabras las de Jesús ¿verdad?.
Bien, pidámosle a Dios que nos lleve a poner en esta balanza de vida y como nos enseña San Ignacio poderlo someter a un discernimiento no para dejar de hacer lo malo, si no para hacer lo que Dios quiere que hagamos y que podamos como el siervo bueno y fiel decir: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”… y esperar en esa oración íntima con él, su voz: “Bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. Así sea.

por Francisco Medina

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